Tarta de queso japonesa

8

2h 15min

Dificultad

Media

Calorías

230

Ingredientes:

250 gr de queso crema

220 ml de crema de leche (35% de grasa)

6 yemas de huevo a temperatura ambiente

6 claras de huevo a temperatura ambiente

10 gr de stevia en polvo

100 gramos de harina para repostería

40 gramos de maicena

6 ml de extracto de vainilla

1 ralladura de naranja o limón

2 ml de cremor tártaro (o puede ser sustituido por jugo de limón)

Elaboración

El pastel de queso japonés (Japanese Cheesecake) es una de las tartas de queso más deliciosas que he comido en mi vida ya que la forma de elaborarla hace que resulte una tarta con una textura increible que se deshace en la boca. 

Paso 1:

Ponemos un cazo al fuego, a fuego medio, con un poco de agua y la llevamos a ebullición.

Paso 2:

En un bol de tamaño mayor que el cazo, colocamos el queso crema, la crema de leche y la mitad de la stevia. Cuando el agua del cazo hierva, bajamos el fuego y colocamos el bol con el queso crema sobre el cazo (baño maría), mezclamos los ingredientes hasta que se disuelvan. Sacamos el bol del cazo.

Paso 3:

Esperamos hasta que el queso crema se haya enfriado parcialmente, entonces agregamos las yemas de huevo, el extracto de vainilla y la ralladura de naranja o limón. Mezclamos todo junto hasta que se incorporen todos los ingredientes.

Paso 4:

Tamizamos la harina y la maicena en el bol del queso y lo mezclamos bien hasta que se incorporen. Pasamos la mezcla por un chino 1 o 2 veces y la reservamos.

Paso 5:

Batimos las claras de huevo con una pizca de sal, la crema de tártaro y el resto de la stevia hasta que estén a punto de nieve.

Paso 6:

Adregamos 1/3 de las claras de huevo a la mezcla de queso crema y la yema de huevo, removiendo suavemente en una dirección. Este paso ayudará a "aclarar" la mezcla de yema de huevo, y evitará que las burbujas de aire se rompan en los próximos pasos.

Paso 7:

Dividimos las claras de huevo restantes en 2 partes y las añadiremos una por una al bol de queso crema, removiendo lentamente y con movimientos envolventes hasta sucompleta incorporación a la mezcla.

Paso 8:

Si utilizamos un molde rígido, lo cubrimos con papel para hornear y no es necesario engrasar los lados del molde.

Si utilizamos un molde de silicona, tendrá que ser de unos 20 cm de diámetro y engrasaremos los laterales y el fondo del mismo.

Volcamos todo el contenido del bol dentro del molde.

Paso 9:

Precalentar el horno a 180 ° C en posición de calor tanto superior como inferior.

Paso 10:

Colocamos el molde para hornear en una bandeja de horno más grande y de lados altos y coloque todo en el horno.

Vertemos agua caliente  en la bandeja hasta 1/2 de la altura del molde.

Paso 11:

Después de verter el agua caliente en la bandeja, cerramos rápidamente la puerta del horno y lo horneamos a 155 ° C durante aproximadamente 40 - 50 minutos hasta que la parte superior de la torta esté dorada.

Paso 12:

 Bajamos la temperatura del horno a 140 ° C  y continuamos horneando durante 20 - 30 minutos más.

El pastel debería subir muy lentamente ( si sube demasiado rápido, la temperatura es demasiado alta y deberías bajarla la próxima vez ).

Después de 45-60 minutos, la superficie de la tarta se convertirá en un color amarillo oscuro. Puede preparar un trozo de papel de aluminio (haga algunos agujeros pequeños para evitar que la superficie de la torta se humedezca demasiado). Cuando la superficie de la tarta sea de un color amarillo oscuro, abrimos rápidamente el horno y colocamos la lámina sobre la tarta. Continúamos horneando al menos 60 minutos más. La torta está perfectamente horneada si se levanta completamente y se suelta hacia atrás si la presionas suavemente con el dedo.

Paso 13:

Una vez que la tarta esté cocida, apagamos el horno y abrimos ligeramente la puerta del horno, dejamdo la tarta dentro durante pergamino en la parte inferior y dejar que la torta se enfríe por completo sobre una rejilla.

Paso 14:

Podemos preparar una mezcla de miel y leche tibia para pintar sobre la tarta y guardarla después en la nevera.

Una vez que saca la torta del horno, se encogerá un poco, lo cual es completamente normal. La torta perfecta no debe colapsar ni ser demasiado húmeda; debe estar en buen tamaño y forma, húmedo por dentro pero esponjoso, suave y libre de grandes burbujas de aire.

Una tarta deliciosa y que se deshace en la boca. No dejes de probarla, te encantará.

 

Hemos realizado esta receta apta para diabéticos, porque también tienen que disfrutar de los dulces, aunque si quisieras elaborarla con azúcar, deberás sustituir la stevia por 150 gramos de azúcar glas.