8
1h + 3h
Dificultad
Fácil
Calorías
315
Ingredientes:
1 piña
Elaboración
Paso 1:
Pelamos completamente la piña, procurando que no quede ningúno de los ojos, que habrá que sacarlos uno por uno una vez que hayamos extraido la piel.
Paso 2:
Si disponemos de una máquina cortafiambres, cortaremos la piña en rodajas muy finas de entre 1 y 2 milímetros de grosor.
Si no disponemos de cortafiambres, podemos utilizar una mandolina para cortar las rodajas, ya que al ser rodajas tan finas, resultaría muy difícil cortarlas con un cuchillo.
Paso 3:
Ponemos un cazo al fuego, a fuego fuerte, con las rodajas de piña, el azúcar, las hebras de azafrán y el agua. Una vez que arranque a hervir, bajamos el fuego y lo dejamos cocer a fuego suave durante 45 minutos. Transcurrido ese tiempo las retiramos del fuego y las dejamos enfriar.
Paso 4:
Cuando se hayan enfriado, las introducimos en la nevera durante unas tres horas para que se enfrien completamente.
Paso 5:
A la hora de emplatar, sacaremos la piña de la nevera y colocaremos 4 o 5 rodajas por plato bien escurridas del almibar y solapandolas unas con otras, cubriendo completamente el fondo del plato de postre.
Paso 6:
Hacemos una "quenelle" de helado de mandarina por plato y la colocamos en el centro de cada plato sobre las rodajas de piña.
Lo servimos inmediatamente.
Podemos decorar el plato con unas tiras de piel de mandarina confitada o unas grosellas que le darán un toque de color.
Un postre fresco, delicioso y nutritivo que os sorprenderá.