La hamburguesa ha sido un alimento denostado por ser un icono de la comida rápida y utilizada como arma arrojadiza por aquellos que ensalzan la cocina moderna o cocina molecular contra los que no le dan tanto valor a las técnicas vanguardistas y a las presentaciones de fantasía.
Pero el termino hamburguesa va mucho más allá de lo que nos podemos encontrar en un establecimiento de comida rápida. Siendo el más «inocente» del aporte calórico dentro de un menú de este tipo de establecimientos donde los mayores culpables de ser proclamada como comida poco saludable se encuentran a su alrededor en forma de refresco, de patatas fritas, de aros de cebolla, nuguets, helados y de sus múltiples salsas de acompañamiento.
Contra todo pronostico, y pese a su mala fama, la hamburguesa se ha hecho tan popular que aparece con sus diversas variantes en casi todas las cocinas del mundo convertido en un alimento apto para todas las dietas ha llegado a revindicar su lugar dentro de las cocinas de todo el mundo en sus múltiples variedades, llegando a aparecer en la carta de algunos restaurantes con estrella michelín.
En realidad nos encontramos ante un alimento completo, que contiene proteínas (carne), verduras e hidratos de carbono (pan). Y aunque la hamburguesa más conocida sea la de ternera, en los últimos tiempos existen en el mercado multitud de variedades tanto de carne (ternera, cerdo, pollo, pavo…), como de pescado (merluza, salmón, cangrejo…), o vegetales (berenjena, garbanzo, alubias, avena, quinoa…) , hay para todos los gustos
En principio se trata de un alimento muy sano siempre que se prepare con productos frescos y ateniéndonos a lo más básico, o sea, el pan, la hamburguesa, unas hojas de lechuga, unas rodajas de tomate y quizás unas rodajas de pepinillo, evitando aportar el mínimo posible de complementos, que de lo contrario, acabarán armando una bomba calórica rebosante de azúcares y grasas saturadas. Pero… ¿a quién no le apetece una buena hamburguesa con sus lonchas de queso, sus lonchas de bacón crujiente, su cebolla caramelizada y su buena dosis de kétchup y mostaza? Se me hace la boca agua solo de pensarlo.
Obviamente siempre será mucho mejor para una dieta saludable el consumir hamburguesas preparadas en casa, que no cualquier hamburguesa de comercio de comida rápida, seleccionando productos de calidad y evitando utilizar carnes con alto contenido en grasa que aumentará la ingesta de colesterol.
Aunque la hamburguesa de ternera sea la más clásica y primer referente al referirnos a este término, actualmente comparte mercado con las elaboradas con otras carnes, pescados o vegetales.
Las hamburguesas de pescado son una variante más saludable y quizás menos popular que las de carne, pero que si se sabe preparar correctamente, resulta
muy sabrosa, nutritiva y visualmente espectacular a los ojos de cualquier comensal. Resultan más sanas que las de carne porque aportan proteínas de gran
calidad, menos calorías y una gran cantidad de ácidos grasos poliinsaturados Omega 3, que son muy beneficiosos para nuestra salud cardiovascular, la presión
arterial y el colesterol.
También las hamburguesas vegetarianas están labrándose un hueco como alternativa a las hamburguesas de carne tradicionales y cuyo consumo no se reduce
únicamente a las personas vegetarianas.
Existen tantas variedades como te puedas imaginar, combinando legumbres, cereales, verduras frescas y hierbas aromáticas en multitud de combinaciones
que pueden resultar tan sabrosas como las de carne pero con un contenido mucho más bajo en grasas y en calorías.